El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha: «Rusia ha atacado Ucrania durante toda la noche, lanzando misiles y drones contra ciudades y comunidades de todo el país. Los ataques han continuado también por la mañana.
En Kyiv, un dron ruso impactó contra un edificio residencial, causando heridas a cuatro personas. En la región de Odesa, Rusia atacó el paso fronterizo internacional de Starokozache, en la frontera con Moldavia, causando la muerte de dos personas y heridas a otras tres, y obligando a suspender temporalmente el funcionamiento del puesto fronterizo. Las labores para hacer frente a las consecuencias de los ataques rusos también continúan en las regiones de Dnipropetrovsk, Mykolaiv, Zaporizhzhia, Kharkiv, Zhytomyr y Kyiv.
Así actúa Rusia cuando percibe que sus reiterados ataques tienen consecuencias demasiado limitadas. Amplía su alcance geográfico y aumenta la frecuencia de los ataques, poniendo a prueba hasta dónde puede llegar.
El mundo no puede permanecer impasible mientras Rusia convierte a los ucranianos en objetivos de sus ataques.
Rusia debe afrontar este invierno sabiendo que la defensa del espacio aéreo ucraniano es cada vez más sólida, que los misiles y drones que produce serán interceptados con mayor frecuencia, y que las industrias, tecnologías, ingresos y cadenas de suministro que hacen posibles sus ataques sufrirán interrupciones y afrontarán un coste cada vez mayor por sostenerlos.
Esto exige decisiones ahora: sistemas adicionales de defensa aérea e interceptores, especialmente para hacer frente a los misiles balísticos; más misiles para los F-16 y aeronaves adicionales para reforzar nuestras capacidades de protección del espacio aéreo ucraniano; sanciones más duras contra el complejo militar-industrial ruso y las redes de elusión de sanciones; y una presión mucho mayor sobre Moscú.
Cerrar el espacio aéreo de Ucrania ya no consiste únicamente en responder a ataques rusos concretos. Se trata de privar a Rusia de la certeza de que puede continuar este terror indefinidamente y seguir pagando un precio asumible por ello.
Cuanto más tiempo perciba Moscú indecisión, más intentará poner a prueba los límites de lo permitido. Nuestra tarea es cambiar ese cálculo».