El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha: «Otro ataque ruso bárbaro y cínico. La crueldad de Rusia no conoce límites y su desprecio por la vida humana carece de cualquier justificación moral.
En Komyshuvaja, en la región de Zaporiyia, las fuerzas rusas atacaron una escuela en la que se estaba distribuyendo ayuda humanitaria y, posteriormente, golpearon un refugio en el que civiles se protegían de los ataques rusos. Como consecuencia del ataque, al menos 26 personas han muerto. Las labores de rescate continúan.
Y mientras Rusia sigue matando a ucranianos inocentes, algunos buscan formas de volver a la normalidad en sus relaciones con Moscú, como si estas atrocidades no debieran tener ningún peso a la hora de tomar las decisiones correspondientes.
Entre ellos se encuentran representantes de la comunidad deportiva internacional que debaten la posibilidad de permitir el regreso de equipos rusos a las competiciones internacionales.
¿Hasta qué punto hay que caer moralmente para rehabilitar a un país que ataca a personas que acudieron a recibir ayuda humanitaria? Cada civil ucraniano asesinado por Rusia es un argumento más para que ni la bandera rusa ni los deportistas rusos tengan cabida en las competiciones deportivas internacionales. Quienes abren la puerta a Rusia deben ser conscientes de que se la están abriendo a un Estado que sigue matando a personas.
Rusia merece condena, aislamiento y rendición de cuentas por los crímenes cometidos, no el regreso al círculo de Estados que gozan de respeto internacional. Sus crímenes no pueden separarse de su bandera, de sus selecciones nacionales ni de sus intentos de recuperar legitimidad internacional.
Insto a nuestros socios a actuar con firmeza y a rechazar cualquier intento de volver a la normalidad con Rusia. Ninguna concesión a un Estado que sigue matando a personas inocentes. Ninguna rehabilitación sin rendición de cuentas».