Condenamos enérgicamente las recientes decisiones de la Federación Internacional de Gimnasia y de la Federación Europea de Gimnasia (European Gymnastics) de permitir que los deportistas de la Federación de Rusia y de la República de Belarús participen en competiciones internacionales bajo sus símbolos nacionales. Tales medidas contradicen los principios fundamentales de justicia, solidaridad y paz en los que debe basarse el deporte internacional.
Nada ha cambiado: Rusia continúa su agresión ilegal e injustificada contra Ucrania, matando civiles y destruyendo cada día ciudades e infraestructuras civiles ucranianas. Como consecuencia de la guerra de Rusia, ya se han destruido o dañado 852 instalaciones deportivas en toda Ucrania, incluidas escuelas deportivas, estadios y centros de entrenamiento.
Los atletas ucranianos siguen entrenando bajo un peligro constante, con alertas aéreas, bombardeos y un acceso limitado a las infraestructuras deportivas. Muchos atletas se han visto obligados a abandonar sus hogares y han perdido la oportunidad de entrenar adecuadamente.
En este contexto, el regreso de representantes de los Estados agresores bajo sus banderas nacionales envía una falsa señal de una supuesta «normalización» de la situación y, en la práctica, ignora la guerra y los crímenes que Rusia sigue cometiendo contra el pueblo ucraniano.
Hacemos un llamamiento a la Asamblea General, a la comunidad deportiva internacional, a las federaciones nacionales y a todos los socios para que no apoyen esta cínica decisión del Comité Ejecutivo y mantengan su compromiso con los principios del Movimiento Olímpico, el derecho internacional y la dignidad humana. El deporte no debe convertirse en una plataforma para legitimar a los Estados agresores y su propaganda.